El poder transformador del fútbol callejero para unir comunidades

CARLOS FRESNEDA ENVIADO ESPECIAL Málaga

21 de abril 2017 El Mundo

El emprendedor alemán, Jürgen Griesbeck, creador de ‘Streetfootballworld”

“La vida no termina aquí”, dijo antes de morir Andrés Escobar, también conocido como “el caballero del fútbol”, “ajusticiado” a balazos por el gol en propia meta que supuso la eliminación de Colombia frente a Estados Unidos, Mundial de 1994. “La vida no termina aquí”, se repitió a sí mismo el alemán Jürgen Griesbeck, que estudiaba Salud Pública en Medellín y decidió dejarlo todo en respuesta a ese despiadado acto de violencia.

“En la ciudad morían hasta 5.000 jóvenes todos los años, pero aquella tragedia fue el punto de inflexión”, recuerda Jürgen, que decidió crear Fútbol por la Paz, convencido de que el deporte “rey” (en su versión callejera) puede convertirse en “una poderosa fuerza de cambio económico y social”.

“Me llamó la atención un partido de fútbol entre dos bandas enfrentadas en Medellín, que dejaron las armas en el suelo y se dedicaron a jugar deportivamente”, recalca Jürgen. “Acabado el partido, volvieron a coger las armas y posiblemente pensaron en seguir matándose, pero la transformación que se produjo mientras jugaban fue prodigiosa”.

Con el tiempo, Fútbol por la Paz fue ensanchando el terreno de juego y dio pie a Streetfootballworld. Al cabo de 15 años, la plataforma creada por este emprendedor social centroeuropeo, con acento colombiano y afincado en Málaga reúne a 125 organizaciones de 80 países y afecta a las vidas de dos millones de niños y niñas, adolescentes y jóvenes, unidos por el poder transformador del balón.

“El fútbol callejero alimenta todos los días millones de sueños”, advierte Jürgen, que relató su experiencia a su paso por el Foro de la Nueva Economía y la Innovación Social (NESI).

“El fútbol es el lenguaje universal, el gran unificador del mundo, más allá de las eternas disputas entre equipos rivales. “Hace falta un equipo para ganar un partido”… Esa es para mí la primera y gran lección: el esfuerzo colectivo”.

El fútbol le ha servido a Jürgen, entre otras cosas, como herramienta impagable para la igualdad de género: “Fue también en Colombia, donde empezamos a trabajar con equipos mixtos, con un reglamento muy peculiar: el primer gol tenían que meterlo siempre las mujeres. Los hombres se sentían de esa manera obligados a dejar atrás los prejuicios machistas y a colaborar con ellas. Las mujeres son hoy por hoy casi el 40% de nuestro equipo mundial”.

En Kenia, por ejemplo, la insospechada alianza de fútbol y medio ambiente permitió el fulgurante ascenso del Mathare United. El modesto equipo nació con una donación de 500 dólares y obligaba a sus jugadores a trabajar como voluntarios, contribuyendo a la recogida de basura en el destartalado barrio de Nairobi, para poder ganarse un puesto en el once titular. Y ahí siguen.

“En otros países africanos usamos el fútbol como herramienta educativa y de salud ante el problema del sida”, recuerda Jürgen. “Participar en una liga callejera es la manera de concienciar a los jóvenes para tomar precauciones, hacerse la prueba y prevenir el contagio”.

“En Israel y Palestina, el fútbol se ha convertido también en punto de encuentro para acercar a las dos comunidades e intentar romper el estigma en las nueva generaciones. En Camboya, y también en Colombia, la limpieza de terrenos para poder jugar a fútbol ha estado vinculada a las campañas contra las minas antipersona”.

Programas de integración y empleo juvenil, infraestructuras, campos portátiles, viajes solidarios, “merchandising” propio, donaciones, patrocinadores…

Streetfootballworld ha roto moldes en el campo del emprendimiento social y ha tendido ya los primeros puentes con el otro fútbol, el de los estadios y los millones. “Todas las estrellas empezaron dando patadas en la calle y han experimentado en carne propia el poder del fútbol”, sostiene Griesbeck, que promete inminentes noticias que pueden hacer cambiar la reputación del deporte “rey”. “Al fin y al cabo, los futbolistas se nutren de un bien común: nuestra pasión compartida por este deporte.

Algunos de ellos están a punto de dar un paso muy importante que va a servir para devolver al fútbol lo que es del fútbol”.