Cambiemos la economía para cambiar el mundo

Diego Isabel La Moneda, cofundador del Global Hub para el Bien Común, ha enviado hoy una carta a Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial (WEF2017), pidiendo la inclusión del enfoque de los Movimientos de la Nueva Economía en la agenda de la Asamblea General del Foro Económico Mundial que se celebrará estos días en Davos (Suiza).

Nuestro mensaje es claro: “Cambiemos la economía para cambiar el mundo”.


Estimado Sr. Schwab,

Espero que se encuentre muy bien y preparado para afrontar los grandes retos con los que se enfrentará durante los próximos días.

Esta es solo una carta breve para felicitarle. El lema de la reunión que está a punto de comenzar en Davos es, sin duda, ambicioso, inspirador e incluso prometedor: Liderazgo receptivo y responsable algo muy necesario para afrontar los principales desafíos de nuestro tiempo.

Estoy de acuerdo en que los retos son muchos, aunque, desde mi punto de vista, el desafío más importante sigue siendo revisar los pilares fundamentales del sistema económico dominante y repensar lo que entendemos por palabras tales como economía, desarrollo, crecimiento y competitividad. ¿Acaso basta con poner delante de estos conceptos adjetivos como ‘sostenible’ y ‘justo’?

Ahora, más que nunca, tenemos una oportunidad única para redefinir la forma en que trabajamos, la manera en que conectamos con nuestros iguales y construimos comunidades resilientes, el modo en que vivimos. Ha llegado el momento de repensar el dinero, la  banca y las finanzas. Ha llegado el momento de transformar las organizaciones y dotarlas de propósitos orientados al bien común. Ha llegado el momento de redistribuir el poder y explorar nuevos modelos de gobernanza, más descentralizados, más democráticos. Ha llegado el momento de dejar de hablar de competencia y hablar de colaboración. Ha llegado el momento de abandonar un sistema económico extractivo y transitar hacia un nuevo modelo que conserve y regenere la naturaleza.

Las prácticas económicas y modelos de negocio tradicionales no van a sacarnos del aprieto en que estamos inmersos. Siguiendo las palabras de Christiana Figueres -“Esta es probablemente la tarea más difícil que nos ha sido asignada jamás: transformar, intencionalmente, el modelo de desarrollo económico por primera vez en la historia”-, aquí está mi sugerencia:

“cambiemos la economía para cambiar el mundo.”

Quedémonos con lo mejor del actual modelo económico y deshagámonos de sus imperfecciones. Tengamos en cuenta todos los nuevos -y los no tan nuevos- modelos y movimientos económicos que están cambiando el mundo para mejor.

Me refiero a la Economía Social y Solidaria, al Movimiento Cooperativo, a la emergente Economía Colaborativa, a la Economía del Bien Común, al Procomún, además de a las economías Verde, Azul, Naranja y Circular. Y también al movimiento de las Ciudades en Transición, el Slow Food, la banca con valores y las Corporaciones B. Todos ellos representan un nuevo paradigma económico que ya es apoyado tanto por miles de empresas y oenegés como por millones de personas en todo el mundo. Personas que se adhieren a estas nuevas economías porque están alineadas con sus valores y sus vidas.

Partiendo de esa base, hace falta transformar los modelos de negocio em presariales y, al mismo tiempo, la regulación nacional e internacional para permitir que florezcan estas iniciativas que nacen desde abajo hacia arriba.

Los principales retos de nuestro tiempo están claramente definidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y el Acuerdo de París de cambio climático. Es por ello por lo que les invito a usar esta próxima reunión no sólo para hablar y debatir, sino también para definir acciones concretas.

Los asistentes a la 47 Asamblea General del Foro Económico Mundial tienen la potencia política y económica para catalizar este cambio tan necesario, aunque aún no han tenido la capacidad, o quizá el coraje, de hacerlo. Mientras, los nuevos modelos económicos disponen de un sinnúmero de experiencias reales y soluciones para compartir; propuestas testadas y probadas a lo largo y ancho del planeta.

¿Se atrevería a llevar tales modelos a la cita anual en Davos? ¿Sería capaz de cuestionar conceptos como el de desarrollo y crecimiento, y priorizar la colaboración frente a la competitividad? ¿Estaría dispuesto a escuchar nuevas voces? De ser así, contará con todo mi apoyo y, estoy seguro, con el de mucha más gente en todo el mundo. 

Atentamente,


Diego Isabel La Moneda.
Co-founder of the Global Hub for the Common Good
Director of the Global Forum NESI “New Economy and Social Innovation”